Hace años atrás, todavía éramos jóvenes y visitamos un restaurante Thai en Jorge Juan, la gente lo llamaba el “Thailandes” no había otro en Madrid.

La experiencia fue impactante: Una comida desconocida y preciosista, un alucinante espacio lleno de plantas, algo diferente.

Pasaron los años y os hemos sido siguiendo, de Jorge Juan al Paseo de la Habana, luego Arturo Soria.

La comida ya no nos sorprende, es una nueva visita a la excelencia, la decoración tampoco ni la amabilidad y el trato. Es reencontrarse con algo que siempre nos hace pensar que hay cosas que merecen la pena y que perduran en el tiempo. 

Gracias, gracias y gracias.

Carmen y enrique

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